
La energía es la fuerza vital de nuestra sociedad. Es el motor que hace funcionar el mundo. De ella depende la iluminación, calefacción y refrigeración, el transporte, el funcionamiento de las fábricas, la obtención del alimento...
Gracias a las fuentes de energía provenientes siempre de la naturaleza obtenemos la energía.
Estas fuentes de energía puedes ser agotables, o energías no renovables, llamadas así por provenir de reservas limitadas. Es el caso de los combustibles fósiles (el petróleo, el carbón o el gas natural) y los combustibles nucleares (uranio y plutonio).
O bien pueden provenir de fuentes de energías renovables, por ser aquellas a las que se puede recurrir de forma permanente por ser inagotables.
Las fuentes de energías renovables son: el sol, el viento, los ríos y corrientes de agua dulce, los mares y océanos, el calor de la tierra y la materia orgánica, que producen la energía solar, la eólica, la hidráulica, la maremotriz, la geotérmica y la biomasa (que a pesar de ser renovable produce contaminación en la combustión).
En el año 2006 el consumo de energías renovables en España supuso un 6,8% del total de la energía del país.
Este porcentaje va en crecimiento ya que la tendencia es que la energía del futuro ha de ser energía de bajo impacto ambiental y renovable.
El elevado consumo de energía en las últimas décadas y la utilización de fuentes de energía no renovable son una de las principales causas de la crisis ecológica de la segunda mitad del siglo XX.
A nivel mundial el 85% de la energía consumida proviene de quemar combustibles fósiles, el 6% de la energía nuclear, el 6% de quemar biomasa y el 3% de la energía hidráulica. En 250 años el hombre está agotando los recursos fósiles que tardaron en formarse 600 millones de años.
La gran ventaja de la mayoría de las fuentes de energía renovable es que no producen gases de efecto invernadero ni otras emisiones, considerándose energías verdes.